¿Necesito contratar a un coach?

Algunas situaciones sugerentes para una reflexión sobre la pertinencia del coaching:

  • He promocionado recientemente a funciones directivas a personas en las que confío y quiero ayudarles a una mejor y más rápida adaptación a su nuevo rol.
  • Percibo que los directivos que colaboran conmigo tienden a actitudes de ordenación y supervisión meticulosa de las operaciones a su cargo, y además están desbordados, y no dedican los suficientes esfuerzos, a mi entender, a la mejora de procesos y al desarrollo de sus colaboradores.
  • Hemos incorporado personas provenientes de otras Organizaciones y estoy teniendo dificultades en que se adapten a NUESTRA manera de hacer las cosas.
  • Tengo la impresión de que todos o algunos de mis colaboradores no acaban de tomar las iniciativas que espero de ellos y, sin embargo, creo que podrían hacerlo mucho mejor.
  • Estoy ante un cambio complejo y de gran alcance y me gustaría contrastar mis ideas con alguien independiente que además de una visión imparcial y experta, me ayude a una mejor toma de decisiones... pero todos a los que conozco con la capacidad suficiente, no me parecen oportunos en esta situación.
  • Percibo que últimamente mi cargo directivo se ha reducido al de Apagafuegos.
  • En la Nueva Organización que ha adquirido mi anterior empresa me siento inseguro por más que me esfuerzo en alcanzar los objetivos marcados.
  • Últimamente me aburro.
  • Tengo un directivo a mi cargo que no acaba de funcionar como yo quisiera, pero tengo dudas sobre las causas y me gustaría descartar cuestiones solventables antes de tomar una decisión.
  • Quiero lanzar a mi Organización a un proceso de desarrollo que nos permita afrontar los nuevos retos a los que nos enfrentamos y que nos van a exigir una mayor carga cuantitativa de trabajo, pero sobre todo cambios cualitativos en profundidad en los roles de nuestros colaboradores.
  • Todo el mundo habla de estrategia pero, ¿cómo acertar?.
  • A… tiene un problema con su gente y teniendo en cuenta el nivel que está alcanzando el conflicto me temo que nos va a pasar factura… pero no quiero desautorizarlo porque, por lo demás, es un buen profesional.
  • ¡Cuánto hemos crecido! A veces tengo la sensación de que nada es lo que era y que debo recuperar el control, pero cuando lo intento percibo en mis mejores colaboradores cierto fastidio y el intento acaba decayendo. Voy como a golpes.